Reforma laboral

Reforma laboral


Uno no sabe muy bien como, pero lo cierto es que al igual que el término sociedad se va sustituyendo por ciudadanía, el movimiento obrero perdió el movimiento y luego al obrero. En su lugar se emplea el término “los sindicatos” como referente organizativo para la defensa de los derechos de los trabajadores. Y es que ciertamente se perdió la lucha por la conquista de derechos y ahora toca defenderse de los arrebatos insaciables del socio capitalista que quiere más y más beneficios (para seguir creando empleo, dicen.)

Tampoco hay partido político alguno con el que el trabajador se sienta identificado en su condición de clase trabajadora.

El sindicalismo español contemporáneo, monopolizado en un 80 % de representatividad por la histórica Unión General de Trabajadores y por Comisiones Obreras, acompañado por otros más que sueñan con aproximarse, no defienden los intereses de los trabajadores y no cuentan con su apoyo (afiliación), o quizá fue al revés, los trabajadores no apoyaron a los sindicatos y estos se las han arreglado para sobrevivir a base de subvenciones: sino puedes con tu enemigo, únete a él.

Fruto de esta dinámica consensuada, desde los tiempos de Antonio Gutiérrez y Nicolás Redondo ( Acuerdos de negociación colectiva ), en términos macroeconómicos, la patronal es quien chantajea al gobierno y obliga a ceder a los sindicatos y no al revés como dice el pequeño y mediano empresario.

Así viene ocurriendo con las distintas reformas laborales aprobadas cuya dinámica es, la queja empresarial continua y el chantaje desde los años 70 (crisis del petróleo) de que hay que abaratar el despido, flexibilizar el mercado laboral, privatizar la seguridad social, sino cerramos. En definitiva desregularizar las relaciones laborales para campar a sus anchas en “una ciudad sin ley”. Y a pesar de ir poco a poco recortando la legislación, la poca que dejan la pueden incumplir impunemente, alrededor de 800 inspectores de trabajo para toda España ( menos que policías habrá cuando venga el Papa a Valencia).

La reforma laboral, NO ERA NECESARIA. La elevada tasa de temporalidad, en torno al 33% de los trabajadores en activo, es el resultado de la utilización fraudulenta por parte de las empresas de los tipos de contrato y no consecuencia de que el trabajo sea en si mismo temporal. O acaso es real que el 33% de los trabajadores de España puede perder su empleo en 3 o 6 meses y situar la tasa de desempleo total en torno al 40%.

Para lograr empleo estable, basta con aplicar la legislación que existe y no es necesario ni subvencionar a las empresas ni abaratar el despido pues los costes salariales de un trabajador temporal son más altos que los de un trabajador fijo. Con la simple revisión de los contratos temporales existentes, mediante la intervención de la Inspección de Trabajo y los Comités de empresa, sin multar ni sancionar a nadie, la tasa de temporalidad se reduciría por debajo del 10 %.

Por qué entonces la obcecación de la patronal y sus gobiernos en no realizar contratos indefinidos, por qué ese empeño en amargar la vida a sus propios trabajadores y mantener al 33% de la “ciudadanía” en la precariedad laboral y la incertidumbre absoluta, cuando con un par de miles de funcionarios arreglamos el problema.

Porque su objetivo es ganar dinero y la temporalidad y la precariedad laboral es la mejor fórmula para explotar a los trabajadores, para que trabajemos más por menos dinero y en condiciones laborales baratas.

Recortar las pensiones con superávit en las cuentas de la seguridad social y población inmigrante más que suficiente para trabajar y aumentar las cotizaciones durante décadas, NO ES NECESARIO, salvo que se quiera pagar con este recorte, las subvenciones a los empresarios que tengan a bien cumplir con la legislación en materia de contratación.

Cuando los sindicatos pactan como han pactado en el momento más boyante de la economía española en toda su historia, con superávit en las cuentas de la seguridad social, con las cifras de desempleo más bajas y los beneficios empresariales más altos, el recorte de la pensión de jubilación (alargando el periodo mínimo de cotización e incentivando su retraso) y el abaratamiento del despido libre de los trabajadores del futuro ( fomento del empleo con despido por 33 días de salario con el tope de dos años de sueldo).

Cuando ningún partido político critica estos recortes.

Cuando los medios de comunicación engañan en sus informaciones.

Cuando la mayoría de los trabajadores y pensionistas no se enteran.

Cuando es una escasa minoría la que tímidamente protesta.

El movimiento obrero en España está en crisis.

Los sindicatos mayoritarios que ostentan la representación institucional de los trabajadores se han convertido en entidades con personalidad jurídica propia que como tales buscan su expansión, su desarrollo y su propio beneficio. Es decir, si la firma de este acuerdo o tal convenio perjudica a los trabajadores pero beneficia al sindicato, bien porque aumentarán sus recursos económicos propios (subvenciones)s, bien porque se crearán mesas, observatorios, fundaciones, gestión de fondos de pensiones o de formación, patrimonio en las que poder colocar burócratas que intervengan y decidan a favor del sindicato o de su lobby: A FIRMAR, ya lo venderemos después.

Y lo cierto es que las bajadas de pantalón se venden estupendamente, la mayoría de los medios de comunicación y sus ilustrados periodistas en lugar de efectuar análisis de los textos, de las causas y las consecuencias, son simples correas de transmisión, lanzando a bombo y platillo lo que el gobierno-patronal-UGT-CCOO les han contado.

Y los trabajadores que no entienden de leyes ni de sindicatos y con tanto opio, se creen lo que le dicen en la tele y se ilusiona porque cree que lo van a hacer fijo gracias a los sindicatos y al gobierno.

Los sindicatos mayoritarios son desde los años 90 quienes dan el visto el bueno y colaboran en la redacción de las leyes, en las directrices económicas, en las políticas fiscales, sociales, educativas, sanitarias, etc, que en algunas ocasiones y de forma demagógica critican para obtener alguna prebenda para ellos o para los burócratas de su lobby.

Los sindicatos mayoritarios están sentados en los sillones del poder político y económico que gobierna este país, sus comunidades autónomas y localidades.

Los sindicatos mayoritarios no aspiran a transformar la sociedad, son autores y diseñadores de los problemas con los que convivimos y por ello la juventud crítica los considera parte del sistema.

El movimiento obrero se durmió en los aparatos sindicales y para el trabajador explotado, para el trabajador en precario y para el pensionista que no llega a fin de mes, son culpables de sus problemas.

Para el 33% de los trabajadores, no les sirven para nada, salvo para efectuar la correspondiente reclamación al Juzgado porque además de despedido, lo han estafado con el sueldo o con la indemnización, eso si, previa provisión de fondos en la asesoría correspondiente.

El movimiento obrero español está en crisis, los sindicatos mayoritarios y el opio del consumismo se lo han cargado, con cada firma, con cada reforma pactada en lujosos despachos agoniza un poco más.

Si lo poco que queda no se organiza al margen de los sindicatos-empresa, sólo una crisis económica con altos índices de inflación y desempleo lo verán, quizás, resurgir.
2009-08-19T10:59:03+00:0019 agosto, 2009|Últimas noticias|