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Brexit: un problema no resuelto para Iberia

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Brexit: un problema no resuelto para Iberia

 

Hace unos días la Unión Europea le dio un ultimátum a IAG: seis meses más de prórroga para demostrar que es europea. Un mazazo para el grupo que no consigue adaptarse a los requerimientos accionariales de la Comisión Europea y convencerles de la tan ansiada “españolidad”, que les permitiría afrontar el Brexit sin ningún problema.

Un día después de esa concesión de prórroga, Iberia se levantó de la Mesa Negociadora del XXI Convenio Colectivo de Tierra y comunicó la suspensión de las negociaciones por las huelgas legales anunciadas.

El verdadero problema de la empresa ¿es el Convenio? ¿O es el Brexit? ¿O ambos? Para la USO, esto explicaría la dilatación de dos años para una negociación de Convenio que no tiene fin. Recordemos que en 2017 se denunció el convenio anterior, que no se constituyó la Mesa Negociadora hasta septiembre de 2018, que la empresa ha adoptado una postura dilatante, provocando que a lo largo de este año, se tuviera que prorrogar la ultraactividad mes a mes y que no se ha vuelto a hacer el pasado mes de agosto.

A bombo y platillo Iberia ha mantenido que no había por qué preocuparse sobre el Brexit, pues la Dirección lo tenía todo bien “atado”. IAG no hacía otra cosa más que resaltar su españolidad e Iberia habló de un plan de contingencias que no ha empezado a ejecutar y que nadie conoce; pero el trabajo no debe estar tan bien hecho cuando no han convencido a la Comisión Europea y ésta les ha dado un plazo adicional para reestructurar su accionariado hasta el 31 de octubre de 2020.

Y no lo tiene fácil ni IAG ni Iberia, ya que los competidores Air France-KLM y Lufhtansa, a través de sus gobiernos respectivos, presionan para que se cumplan las condiciones que impone la Comisión Europea, que exige que más de la mitad del capital esté en manos de empresas o particulares comunitarios para poder seguir volando entre dos aeropuertos de la Unión Europea.

IAG se escuda en El Corte Inglés, a través del grupo Garanair, para decir que es quien controla Iberia. Pero recientemente este grupo ha admitido que no es cierto. Así dos de los competidores más fuertes, Air France-KLM y Lufthansa han redoblado su presión para que IAG cumpla con los requisitos o que se deshaga la fusión entre Iberia y British Airways lo que redundaría en la eliminación de un adversario europeo directo en el negocio de sector.

Con la marcha de British Airways, el accionariado de IAG se quedaría con sólo un 20% de nacionalidad española.

Esta situación tampoco convence a los mercados, el grupo IAG está soportando una pérdida de accionariado superior al 35% a lo largo de este año para cotizar actualmente a unos 5€ cada acción en bolsa.

Todo esto, nos lleva a preguntarnos qué parte de la actuación de la empresa, levantándose de la Mesa Negociadora, no es más que una vulgar maniobra de distracción sobre un problema que cada día adquiere mayor relevancia dada la evolución de los acontecimientos con el Brexit.

Por todo ello, en la medida en que afecta seria y profundamente al futuro de Iberia, la USO exige una explicación clara que supere el tradicional “no hay problema” y “todo está controlado”, ya que los hechos lo ponen en cuestión.

2019-09-22T12:58:23+00:0014 septiembre, 2019|Destacado, Noticias, slider_HOME, Últimas noticias|